miércoles, 25 de noviembre de 2015

Harta

De regreso al barrio.

No hubiera decidido regresar al blog después de 8 años si no fuera porque necesito desahogarme, botar esto que siento que me carcome, me jode, me harta.

Dicen que todas las madres aman a sus hijos, pero estoy casi segura que mi madre me odia, desde que tengo uso de razón recuerdo a mi madre siempre maltratándome, dañándome física y psicológicamente, pero no solo a mí, a mis hermanos también.

Tengo grabado en mi mente el recuerdo de un buen día de verano, vacaciones, los niños jugaban en la calle a ‘mata gente’, ‘bata’, ‘escondidas’, ‘chapadas’, etc, todo era felicidad, mis hermanas y yo que nunca salíamos, ese día convencidas de que podíamos participar de los juegos, salimos a la calle. A la media hora salió mi madre, correa en mano y a punta de latigazos nos hizo entrar a la casa, ¿por qué?, porque nos habíamos ensuciado la ropa con tierra.

Esa fue nuestra primera humillación en público. Nunca más volvimos a salir. Hoy en día con las justas y saludamos de hola y chau a algunos contados vecinos, al resto preferimos no hacerlo ya que fuimos objeto de burlas por los hechos antes descritos y eso quieras o no, te marca de por vida.

Mi madre se ha pasado la vida entera prefiriendo a sus sobrinos, hermanos, tíos, ‘su familia’, porque para ella, ellos son mejores que nosotros. Ahora prefiere mantener a una de sus sobrinas, su marido y su pequeña hija en su casa, en cambio a mí me está botando peor que a perro con sarna, me ha llamado ‘conchuda’, ‘fresca’, ‘sinvergüenza’,  a mí, que le pago la parte de la factura de hasta el aire que respiro en su casa, no es por sacar en cara, pero yo hago muchas cosas para congraciarme con ella, sin embargo ella me desprecia, me humilla delante de mis hermanos, me causa dolor, me duele, lloro y siento un nudo aquí en la garganta de decepción y frustración de cómo mi propia madre prefiere a esos parásitos de mierda que duermen hasta el mediodía, no trabajan  y encima no pagan ni un sol en esa casa, los prefiere a ellos que a mí.

No tengo dinero suficiente para mudarme, pero lo consigo ahora, me haré una deuda, pero me tengo que ir, ella está mal, tiene que hacerse ver con un psiquiatra, mientras tanto yo ya hice mucho y no podemos seguir viviendo bajo el mismo techo. Lo haré por mi salud mental.


Renuncio a mi herencia.

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